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Brujo y HechiceroLeyendas, mitos y cuentos de magia para niños

Leyenda colombiana

El mito de Bochica

  • Edad: 6 a 10 años
  • 6 min de lectura
  • Valores: gratitud, respeto por la naturaleza, respeto por las culturas indígenas
  • Colombia: Altiplano cundiboyacense: sabana de Bogotá y Salto del Tequendama (Cundinamarca)

Juliana visita el Salto del Tequendama con su abuelo Rosendo y, mientras esperan que se vaya la neblina, él le cuenta el mito de Bochica, el anciano sabio que enseñó a los muiscas a tejer y sembrar. Cuando la gente olvidó sus consejos, Chibchacum inundó la sabana, y Bochica la salvó partiendo las rocas con su vara de oro: así nació el salto.

Preguntas
Al atardecer, entre montañas, un anciano de barba blanca y manta, de pie sobre un arcoíris, levanta una vara de oro mientras las rocas se abren y el agua de la sabana cae en una gran cascada hacia el fondo de un cañón.

El abuelo Rosendo nació en Soacha y conoce el Salto del Tequendama desde que era niño. Por eso, cuando su nieta Juliana cumplió nueve años, la llevó a conocerlo. Madrugaron, tomaron el bus por la carretera que baja hacia el cañón y llegaron al mirador antes que nadie.

Pero no se veía nada. Una neblina blanca y espesa tapaba el abismo, y desde el fondo subía un ruido enorme, como un trueno que no se acababa nunca.

—Vinimos hasta acá para ver humo —se quejó Juliana.

—Esperemos un ratico —dijo el abuelo, y se sentó en el muro—. Mientras tanto te cuento cómo nació esta cascada. Los muiscas lo contaban así.

Hace muchísimo tiempo, en la sabana vivían los muiscas. Sembraban maíz y papa, y en las noches frías se arropaban como podían, porque todavía no sabían tejer. Un día llegó por el oriente, por el lado de los Llanos, un anciano al que nadie había visto antes. Tenía la barba larga y blanca, una manta amarrada al hombro y se apoyaba en una vara de oro. Hablaba despacio, con calma, y donde se sentaba, los niños se le acercaban a escucharlo.

Ese anciano era Bochica, al que también llamaban Nemqueteba. Les enseñó a hilar el algodón con un huso, a tejer mantas y a pintarlas con dibujos de colores. Les mostró cuándo sembrar y cuándo recoger, y les pidió que vivieran en paz, que fueran honrados y que nunca se olvidaran de agradecer lo que la tierra les daba. Cuando terminó de enseñar, siguió su camino por los pueblos del altiplano.

—¿Y le hicieron caso? —preguntó Juliana.

—Un tiempo sí —dijo el abuelo—. Pero después se les olvidó.

La gente empezó a pelear por todo, a quejarse de todo y a no dar las gracias por nada. Eso enojó mucho a Chibchacum, uno de sus dioses. Entonces mandó la lluvia. Llovió de día y de noche, durante muchos días. Los ríos Sopó y Tibitó se salieron de su cauce, el agua cubrió los cultivos y las casas, y la sabana entera se volvió un lago.

Las familias subieron a los cerros con lo poco que alcanzaron a salvar. Allá arriba hacía frío, la comida se acababa y no había dónde sembrar. Hasta que una abuela dijo lo que todos estaban pensando:

—Llamemos a Bochica. Él sabrá qué hacer.

Prendieron fogatas en las cimas, ayunaron y le pidieron perdón y ayuda. Una tarde, cuando el sol empezaba a bajar, las nubes se abrieron sobre los cerros de Soacha y apareció un arcoíris. Y encima del arcoíris, de pie, estaba Bochica, con la barba brillando como la luz.

El anciano levantó su vara de oro y la lanzó contra las rocas que encerraban la sabana. Las piedras crujieron y se partieron, y por la abertura el agua salió con un rugido tremendo y cayó desde lo alto hasta el fondo del cañón. Así nació el Salto del Tequendama. Poco a poco la sabana se secó, la tierra quedó negra y buena para sembrar, y las familias bajaron de los cerros.

—¿Y a Chibchacum qué le pasó? —quiso saber Juliana.

—Bochica lo castigó: lo puso a cargar la tierra sobre los hombros. Dicen que cuando se cansa se pasa la carga de un hombro al otro, y por eso tiembla.

Juliana se quedó pensando en el pobre Chibchacum, cargando montañas, ríos y ciudades. Justo en ese momento salió el sol. La neblina se fue abriendo como una cortina y, por fin, apareció el salto: una cinta de agua que caía y caía entre las rocas, envuelta en espuma. En la nube de gotitas que subía del fondo se dibujó un arcoíris.

—¡Abuelo, mire!

—Ese es Cuchavira —sonrió el abuelo—. Así llamaban los muiscas al arcoíris, y para ellos también era sagrado.

Juliana se asomó un poco más y arrugó la nariz. Con el viento subía un olor feo, y la espuma no era blanca del todo.

—¿Por qué huele así?

—Porque el río Bogotá trae todo lo que bota la ciudad —respondió el abuelo con tristeza—. Bochica nos enseñó a dar las gracias y a cuidar lo que la tierra nos da. Parece que se nos volvió a olvidar.

En el bus de regreso, Juliana miró por la ventana la sabana llena de cultivos, pueblos y vacas, y pensó que todo eso, alguna vez, estuvo debajo del agua. Esa noche, antes de dormirse, le prometió en voz bajita a Bochica que nunca botaría basura en una quebrada y que todos los días daría las gracias por algo. Y, por si acaso, también le pidió a Chibchacum que esa noche no se cambiara de hombro.

Enseñanza de la leyenda

Lo que recibimos de la tierra y de quienes nos enseñan hay que agradecerlo y cuidarlo, y en los momentos difíciles vale la pena pedir ayuda.

Inicio, nudo y desenlace del mito de Bochica

Inicio

Juliana y su abuelo Rosendo llegan al mirador del Salto del Tequendama, pero la neblina no deja ver nada. Mientras esperan, el abuelo le cuenta que Bochica, un anciano de barba blanca, llegó a la sabana y les enseñó a los muiscas a hilar, tejer, sembrar y agradecer.

Nudo

Con el tiempo, la gente olvidó los consejos de Bochica y Chibchacum, enojado, mandó tanta lluvia que los ríos se desbordaron y la sabana se volvió un lago. Las familias subieron a los cerros, con frío y sin comida, y le pidieron ayuda a Bochica.

Desenlace

Bochica apareció sobre un arcoíris, partió las rocas con su vara de oro y el agua salió formando el Salto del Tequendama; a Chibchacum lo castigó a cargar la tierra. Al final la neblina se abre, Juliana ve el salto y el arcoíris, nota que el río está sucio y promete cuidar el agua y dar las gracias.

¿Cómo se identifican las partes de un cuento?

Personajes

  • Bochica: Anciano sabio de barba blanca, manta y vara de oro que les enseña a los muiscas a hilar, tejer y sembrar, y los salva de la inundación.
  • Chibchacum: Dios de los muiscas que, enojado con la gente desagradecida, inunda la sabana y termina castigado a cargar la tierra sobre los hombros.
  • Los muiscas: Pueblo de la sabana que aprende de Bochica, olvida sus consejos y le pide ayuda cuando el agua lo cubre todo.
  • Juliana: Niña de nueve años que va a conocer el Salto del Tequendama y descubre cómo nació según los muiscas.
  • El abuelo Rosendo: Abuelo nacido en Soacha que le cuenta el mito a su nieta mientras esperan que se vaya la neblina.

Preguntas de comprensión lectora

Nombre:Fecha:
  1. literal¿Qué les enseñó Bochica a los muiscas?
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    Les enseñó a hilar el algodón con un huso, a tejer mantas y a pintarlas, y les mostró cuándo sembrar y cuándo recoger. También les pidió vivir en paz, ser honrados y agradecer lo que la tierra les daba.

  2. literal¿Por qué se inundó la sabana?
    Ver respuesta

    Porque la gente olvidó los consejos de Bochica: peleaba, se quejaba y no daba las gracias. Chibchacum se enojó y mandó tanta lluvia que los ríos Sopó y Tibitó se salieron de su cauce.

  3. literal¿Cómo salvó Bochica a los muiscas de la inundación?
    Ver respuesta

    Apareció de pie sobre un arcoíris en los cerros de Soacha, lanzó su vara de oro contra las rocas que encerraban la sabana y las partió. El agua salió por la abertura y así nació el Salto del Tequendama.

  4. inferencial¿Por qué crees que los muiscas explicaban los temblores con el castigo de Chibchacum?
    Ver respuesta

    Porque los mitos servían para explicar lo que veían en la naturaleza y no entendían, como los temblores o el origen del salto. Si Chibchacum cargaba la tierra, era lógico pensar que se movía cuando cambiaba la carga de hombro.

  5. inferencial¿Qué quiso decir el abuelo con que parece que se nos volvió a olvidar?
    Ver respuesta

    Que hoy la gente también olvida cuidar lo que la tierra le da, como los muiscas olvidaron los consejos de Bochica. Lo dijo porque el río Bogotá llega sucio al salto por la basura que bota la ciudad.

  6. críticaEn el mito, los problemas empezaron cuando la gente dejó de agradecer y de cuidar lo que tenía. ¿Qué cosas podemos agradecer y cuidar en tu casa, en tu colegio o en tu barrio?
    Ver respuesta

    Respuesta libre. Ayude al niño a nombrar cosas concretas, como el agua, la comida, los árboles del parque o a las personas que le enseñan, y a pensar en una acción para cuidar cada una. Puede conversar con él sobre el río o la quebrada más cercana y sobre cómo evitar que llegue basura al agua.

Vocabulario

neblina
Nube baja y húmeda que se forma cerca del suelo y no deja ver bien.
abismo
Hueco muy hondo en la tierra, que da miedo mirar desde arriba.
hilar
Torcer el algodón o la lana para convertirlo en hilo.
huso
Palito que se hace girar para torcer y enrollar el hilo mientras se hila.
cauce
Camino por donde corre normalmente el agua de un río.
cañón
Paso hondo y angosto entre montañas, por donde corre un río.

Actividad para después de leer

Busquen juntos el arcoíris de Cuchavira: en un día de sol, pongan un vaso de vidrio lleno de agua junto a una ventana y una hoja blanca en el piso hasta que aparezcan los colores. Después el niño dibuja el mito en tres cuadros: la sabana inundada, Bochica sobre el arcoíris lanzando su vara contra las rocas y el Salto del Tequendama. Para terminar, escriban una lista de cinco cosas por las que quieren dar las gracias.
Dibuja aquí tu parte favorita de la historia.

Datos curiosos sobre mito de Bochica

  • A Bochica también se le conoce como Nemqueteba o Nemquereteba, y en el mito llega al territorio muisca desde el oriente.
  • Según el mito, Chibchacum quedó castigado a cargar la tierra sobre los hombros, y los muiscas explicaban los temblores diciendo que se pasaba la carga de un hombro al otro.
  • En otra versión del mito, recogida por el cronista Lucas Fernández de Piedrahíta, quien provoca la inundación es Huitaca, y Bochica la convierte en la Luna; otras versiones dicen que en lechuza.

Publicado el 5 de noviembre de 2026 · Por Brujo y Hechicero

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