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Brujo y HechiceroLeyendas, mitos y cuentos de magia para niños

Leyenda colombiana

La leyenda de la Patasola

  • Edad: 7 a 10 años
  • 5 min de lectura
  • Valores: respeto por los animales, respeto por la naturaleza, prudencia
  • Colombia: Antioquia, Tolima, el Eje Cafetero y otras zonas de montaña

Samuel y su prima Mariana desobedecen al tío Ernesto y entran solos al monte con una cauchera para cazar pájaros. Una voz igual a la de la mamá de Samuel los llama desde el bosque y ven pasar a la Patasola saltando entre los árboles. Al volver a casa, los niños entienden que el monte y sus animales se respetan.

Preguntas
En la penumbra de un monte húmedo, una mujer de pelo larguísimo y enredado salta sobre su única pierna entre troncos cubiertos de musgo, mientras dos niños asustados la miran escondidos detrás de un árbol.

Samuel tenía diez años y una cauchera que él mismo había hecho con una horqueta de guayabo y dos tiras de caucho. La cargaba siempre en el bolsillo de atrás. Vivía con su mamá y su tío Ernesto en una vereda de las montañas de Caldas, en la última casa antes del monte. Ese diciembre llegó a visitarlos su prima Mariana, que tenía ocho años y nunca había entrado a un bosque de verdad.

—Al monte solos no —les advirtió el tío el primer día, mientras pelaba naranjas en el corredor—. Y menos con esa cauchera. Allá adentro los animales tienen quien los cuide.

Esa noche, bajo el bombillo del corredor, el tío les contó de quién hablaba. En lo más hondo del monte vivía la Patasola, una mujer de pelo larguísimo y enredado que tenía una sola pierna, terminada en una pezuña. Con esa pierna saltaba entre los árboles más rápido que un venado. Cuidaba a los animales y no quería a los cazadores ni a los que tumbaban el bosque. A esos los llamaba desde lejos, a veces con la voz de alguien querido, para que se metieran cada vez más adentro.

—Yo cacé muchos años —dijo el tío, mirando hacia la oscuridad—. Una tarde la oí saltar detrás de mí. Desde ese día, la escopeta está guardada en el baúl.

Samuel pensó que el tío exageraba. Al día siguiente, mientras su mamá y el tío ordeñaban en el corral de abajo, le hizo señas a Mariana. —Vamos solo hasta la quebrada —le dijo en voz baja—. Allá hay toches y barranqueros, y yo tengo buena puntería.

Mariana dudó, pero lo siguió. Cruzaron la quebrada, y después otra, y el monte se fue cerrando sobre sus cabezas. Olía a hojas mojadas y a tierra. En una rama baja vieron un toche amarillo y negro, tan quieto que parecía pintado. Samuel sacó la cauchera, puso una piedrita y estiró el caucho.

—¡Samueeel! —se oyó entonces desde muy adentro del monte. Era la voz de su mamá, clarita, como si estuviera ahí no más, detrás de los árboles.

Samuel bajó la cauchera. Qué raro: su mamá estaba ordeñando, al otro lado de la finca. La voz volvió a llamarlo, ahora un poco más lejos, y él dio un paso hacia ella. Mariana lo agarró de la camisa. —No vayas —le susurró—. Tu mamá no está allá. ¿No te acuerdas de lo que dijo el tío?

En ese momento, el monte entero se quedó callado. Los pájaros dejaron de cantar, el toche salió volando y hasta las chicharras hicieron silencio. Y en medio de ese silencio se oyó: toc… toc… toc. Algo venía saltando entre los árboles, cada vez más rápido, cada vez más cerca.

Entre los troncos vieron pasar a una mujer muy alta, con un pelo larguísimo y enredado que le caía hasta la cintura y le tapaba media cara. Tenía una sola pierna, terminada en una pezuña, y con ella saltaba de un lado a otro sin tropezar con ninguna raíz. Se detuvo un instante, giró la cabeza hacia la cauchera de Samuel, y sus ojos brillaron como los de un gato en la oscuridad.

Samuel soltó la cauchera, agarró a Mariana de la mano y salieron corriendo. Corrieron sin mirar atrás, saltando raíces, cruzando las quebradas con el agua hasta las rodillas, mientras el toc… toc… toc se quedaba cada vez más lejos, hasta que dejó de oírse. Llegaron al potrero sin aire, justo cuando la mamá de Samuel venía subiendo con el balde de la leche.

—Mamá, ¿me llamaste? —preguntó Samuel, jadeando. Ella lo miró extrañada. No, no lo había llamado. Había pasado toda la mañana en el corral, con el tío.

Esa tarde, el tío Ernesto escuchó la historia en silencio y no los regañó. —La Patasola no los quería a ustedes —les dijo—. Quería que soltaran esa cauchera. El monte es la casa de los toches, de los venados y de las ardillas, y ella se la cuida a todos. El que entra a hacerles daño, tarde o temprano la oye saltar.

Samuel nunca volvió a buscar su cauchera. Ahora entra al monte con el tío o con su mamá, camina despacio y lleva unos binoculares viejos para mirar pájaros. Y cuando algún amigo de la vereda habla de salir a cazar por diversión, Samuel le cuenta lo que aprendió: los animales del monte no son un juego, y al bosque se entra con respeto, sin hacer daño y nunca solo.

Enseñanza de la leyenda

Los animales del monte merecen respeto, y al bosque se entra con cuidado, acompañado y sin hacer daño.

Inicio, nudo y desenlace de la leyenda de la Patasola

Inicio

Samuel y su prima Mariana pasan diciembre en una vereda de Caldas. El tío Ernesto les prohíbe entrar solos al monte con la cauchera y les cuenta la leyenda de la Patasola, la mujer de una sola pierna que cuida a los animales.

Nudo

Samuel no le cree y lleva a Mariana al monte para cazar pájaros. Cuando le apunta a un toche, oye la voz de su mamá que lo llama desde el bosque, todo se queda en silencio y ven pasar a la Patasola saltando entre los árboles.

Desenlace

Los niños sueltan la cauchera y corren hasta el potrero, donde descubren que la mamá nunca los llamó. El tío les explica que la Patasola protege a los animales, y Samuel aprende a recorrer el monte con respeto y acompañado.

¿Cómo se identifican las partes de un cuento?

Personajes

  • Samuel: Niño de diez años, orgulloso de su puntería con la cauchera, que no cree en la Patasola hasta que la oye saltar.
  • Mariana: Prima de Samuel, de ocho años, que se da cuenta a tiempo de que la voz del monte no es la de la mamá.
  • El tío Ernesto: Antiguo cazador que guardó su escopeta y les enseña a los niños a respetar el monte.
  • La Patasola: Mujer de pelo larguísimo y una sola pierna terminada en pezuña que cuida a los animales del monte.

Preguntas de comprensión lectora

Nombre:Fecha:
  1. literal¿Qué les advirtió el tío Ernesto a los niños el primer día?
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    Que no entraran solos al monte, y menos con la cauchera, porque allá los animales tienen quien los cuide.

  2. literal¿Cómo era la Patasola que vieron Samuel y Mariana?
    Ver respuesta

    Era una mujer muy alta, de pelo larguísimo y enredado que le tapaba media cara, con una sola pierna terminada en pezuña. Saltaba muy rápido entre los árboles y sus ojos brillaban como los de un gato.

  3. literal¿Qué estaba haciendo Samuel cuando oyó que lo llamaban?
    Ver respuesta

    Estaba apuntándole con la cauchera a un toche amarillo y negro que estaba quieto en una rama baja.

  4. inferencial¿Cómo supo Mariana que la voz que llamaba a Samuel no era de su mamá?
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    Porque la mamá estaba ordeñando al otro lado de la finca y no podía estar en medio del monte. Además, recordó que el tío había dicho que la Patasola llama a la gente con la voz de alguien querido.

  5. inferencial¿Por qué crees que el tío Ernesto guardó la escopeta y dejó de cazar?
    Ver respuesta

    Porque oyó a la Patasola saltar detrás de él y entendió que era un aviso para que dejara de hacerles daño a los animales del monte.

  6. críticaSamuel quería cazar pájaros solo para probar su puntería. ¿Qué opinas de lastimar animales por diversión? ¿De qué otras formas se puede disfrutar del monte?
    Ver respuesta

    Respuesta libre. Oriente la conversación hacia el respeto por los seres vivos y proponga otras formas de disfrutar la naturaleza, como observar aves, dibujarlas o tomarles fotos. También puede recordarle por qué no es seguro entrar solo al monte.

Vocabulario

cauchera
Juguete en forma de Y con una tira de caucho para lanzar piedritas. En otros países le dicen resortera u honda.
horqueta
Rama que se divide en dos y forma una Y.
pezuña
Parte dura en la que terminan las patas de animales como la vaca o la cabra.
corredor
Pasillo con techo al frente o alrededor de una casa de campo.
toche
Pájaro de plumas amarillas y negras que vive en los montes de Colombia.
chicharras
Insectos que hacen un zumbido fuerte y largo, sobre todo cuando hace calor.

Actividad para después de leer

Hagan juntos una libreta de pájaros. En la primera página, el niño dibuja el toche amarillo y negro del cuento. Durante la semana, anota y dibuja los pájaros que vea desde la ventana, el patio o el parque: su color, su tamaño y qué estaba haciendo. Al final, conversen sobre por qué Samuel cambió la cauchera por unos binoculares y qué se aprende mirando a los animales en lugar de cazarlos.
Dibuja aquí tu parte favorita de la historia.

Datos curiosos sobre Patasola

  • Su nombre viene de su rasgo más conocido: tiene una sola pata, y aun así salta tan rápido que nadie la alcanza.
  • Se dice que se les aparece sobre todo a cazadores, leñadores y caminantes que se internan solos en el monte.
  • En algunas versiones se presenta primero como una mujer hermosa o con la apariencia de alguien conocido, y solo después muestra su verdadera forma.

Publicado el 2 de noviembre de 2026 · Por Brujo y Hechicero

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