Leyenda colombiana
La leyenda de la Llorona
- Edad: 6 a 10 años
- 5 min de lectura
- Valores: cuidado de los demás, responsabilidad, prudencia
- Colombia: Pueblos y veredas de toda Colombia, junto a ríos y quebradas
Nico deja su barquito en el río y Sara quiere ir a buscarlo de noche, pero la abuela Tránsito les cuenta la leyenda de la Llorona, la mujer que busca llorando a su hijo por las orillas. Esa noche los niños oyen su lamento y la ven entre la neblina. Al día siguiente recuperan el barquito y Sara aprende a cuidar a su hermano.
Sara y su hermanito Nico vivían con su mamá y con la abuela Tránsito en una casita de bahareque, en una vereda a la orilla del río. De día, el río era su lugar favorito: allí ayudaban a lavar la ropa, recogían piedras de colores y echaban a navegar barquitos.
Una tarde, Nico dejó olvidado su barquito de madera sobre una piedra de la orilla. Cuando ya estaba oscureciendo se acordó y se puso a llorar: —¡Mi barquito! ¡Se lo va a llevar el agua!
—No llores, yo voy por él —dijo Sara, y le tomó la mano—. Ven, acompáñame.
Ya iban saliendo cuando la abuela Tránsito los detuvo desde el fogón: —Al río no se baja de noche. Mañana temprano vamos por él. Vengan, siéntense aquí, que les voy a contar por qué.
Los niños se sentaron junto a ella. La abuela les sirvió aguapanela caliente y, mientras la leña chisporroteaba, empezó a contar: —Hace mucho tiempo, en un pueblo junto a un río como este, vivía una mujer joven con su hijito. Dicen que un día estaba de mal genio, cansada de todo, y dejó al niño solo en la orilla, sin cuidarlo. Cuando volvió, el niño ya no estaba. El río se lo había llevado.
—La mujer lo buscó río abajo, entre las piedras y los juncos, llamándolo a gritos. Lo buscó de día y de noche, y nunca lo encontró. Estaba tan arrepentida y lloró tanto que, dicen, su llanto no se acabó jamás. Desde entonces anda por las orillas de los ríos y las quebradas, vestida de blanco, con el pelo largo y suelto, buscando a su niño. Por eso la llaman la Llorona.
Nico abrió los ojos muy grandes: —¿Y todavía lo busca?
—Eso cuentan los mayores —dijo la abuela—. Cuando hay neblina sobre el agua, se oye su lamento: «¡Ay, mi niño! ¿Dónde está mi niño?». Y dicen que, como entre tantas lágrimas no ve bien, si encuentra a un niño solo en la orilla, lo confunde con el suyo.
Esa noche, Sara no se podía dormir. Por la ventana entraban el ruido del río y el canto de los grillos. Pensaba en el barquito de Nico, solito sobre la piedra, y se le ocurrió salir un momentico, sin que nadie se diera cuenta. Se sentó en la cama y buscó las chanclas en la oscuridad.
Entonces los grillos se callaron. Desde el río llegó un sonido largo y triste, un llanto que venía con el viento: «¡Aaay, mi niñooo!». Sara se quedó sin moverse. Nico se despertó y se le pegó al brazo.
Los dos se asomaron a la ventana. Sobre el río flotaba una neblina blanca, y en medio de la neblina se movía una mujer con un vestido largo y el pelo suelto hasta la cintura. Caminaba despacio por la orilla, se agachaba a mirar entre las piedras y seguía su camino, llorando. —Abuela… —susurró Sara.
La abuela Tránsito ya estaba detrás de ellos, con una vela encendida. Los abrazó a los dos y cerró la ventana sin hacer ruido. —Quédense quieticos conmigo —les dijo—. Aquí adentro estamos juntos.
Poco a poco, el llanto se fue alejando río abajo, hasta que solo quedó el murmullo del agua. Sara apretó la mano de su hermano. Pensó en la mujer que buscaba a su hijo sin encontrarlo, y se le aguaron los ojos. Si hubiera bajado sola al río, o con Nico detrás de ella… No quiso ni imaginarlo.
A la mañana siguiente, el sol brillaba sobre el agua y el río volvía a ser el de siempre. Bajaron los tres juntos. El barquito seguía en la piedra, mojado pero entero, y Nico lo apretó contra el pecho. De regreso a la casa, Sara le confesó a su abuela: —Anoche pensé en bajar sola. Ya entendí por qué no se puede.
—Al río se viene de día y acompañados —le respondió la abuela—. Y a los más pequeños se les cuida siempre, no solo cuando uno tiene ganas. La Llorona aprendió demasiado tarde lo que vale un hijo; ustedes ya lo saben.
Desde ese día, cada vez que van al río, Sara lleva a Nico de la mano. Y cuando la neblina baja sobre el agua por las noches, los dos se quedan en casa, cerca del fogón, escuchando las historias de la abuela.
Enseñanza de la leyenda
A las personas que queremos, sobre todo a las más pequeñas, hay que cuidarlas siempre, y al río se va de día y acompañados.
Inicio, nudo y desenlace de la leyenda de la Llorona
Inicio
Nico deja olvidado su barquito sobre una piedra del río y, cuando ya está oscureciendo, Sara quiere ir a buscarlo con él. La abuela Tránsito los detiene y, junto al fogón, les cuenta la leyenda de la Llorona.
Nudo
Esa noche, Sara piensa en salir a escondidas, pero oye un llanto que viene del río. Con Nico ve entre la neblina a una mujer de pelo largo que camina por la orilla buscando a su niño, hasta que la abuela los abraza, cierra la ventana y el llanto se aleja.
Desenlace
En la mañana bajan los tres juntos y encuentran el barquito. Sara reconoce que pensó en bajar sola, la abuela le recuerda que al río se va de día y acompañados y que a los pequeños se les cuida siempre, y desde entonces Sara lleva a Nico de la mano.
Personajes
- Sara: Hermana mayor de Nico, valiente y un poco atrevida, que aprende a cuidar a su hermanito.
- Nico: Hermanito de Sara, dueño del barquito de madera que se quedó en el río.
- Abuela Tránsito: Abuela sabia que cuenta la leyenda junto al fogón y protege a sus nietos.
- La Llorona: Mujer de vestido blanco y pelo largo que, según la leyenda, recorre las orillas de los ríos llorando por el hijo que perdió.
Preguntas de comprensión lectora
- literal¿Qué dejó olvidado Nico en la orilla del río?
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Su barquito de madera, sobre una piedra.
- literalSegún la abuela Tránsito, ¿cómo es la Llorona y por dónde anda?
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Es una mujer vestida de blanco, con el pelo largo y suelto, que anda por las orillas de los ríos y las quebradas buscando a su niño.
- literal¿Qué hizo la abuela cuando los niños vieron a la mujer entre la neblina?
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Llegó con una vela encendida, los abrazó a los dos, cerró la ventana sin hacer ruido y les pidió que se quedaran quieticos con ella.
- inferencial¿Por qué crees que la abuela les contó la leyenda en lugar de solo decirles que no?
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Porque quería que entendieran por qué es peligroso bajar al río de noche, y no que obedecieran solo porque sí.
- inferencial¿Por qué crees que a Sara se le aguaron los ojos cuando el llanto se alejó?
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Porque sintió la tristeza de la mujer que perdió a su hijo y se imaginó lo que habría podido pasar si hubiera bajado sola al río, o con Nico detrás de ella.
- críticaLa abuela dice que la Llorona aprendió demasiado tarde lo que vale un hijo. ¿Qué haces tú para cuidar a las personas que quieres, sobre todo a las más pequeñas?
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Respuesta libre. Guíe al niño para que piense en acciones concretas, como dar la mano al cruzar la calle, avisar a un adulto o no dejar solo a un hermanito. Converse sobre por qué los adultos ponen reglas como no ir solos al río y cómo cuidar a otros también es una forma de quererlos.
Vocabulario
- bahareque
- Pared hecha con cañas o palos entretejidos y cubiertos de barro.
- vereda
- En Colombia, zona del campo con fincas y casas que pertenece a un municipio.
- juncos
- Plantas de tallo largo y delgado que crecen a la orilla del agua.
- arrepentida
- Que siente mucho dolor por algo malo que hizo y quisiera no haberlo hecho.
- neblina
- Nube muy baja, como un humo blanco, que no deja ver bien.
- lamento
- Queja con llanto que muestra mucha tristeza.
Actividad para después de leer
Datos curiosos sobre Llorona
- La Llorona se cuenta en muchos países de América Latina, desde México hasta Sudamérica, y cada región le añade detalles propios.
- En casi todas las versiones aparece cerca del agua, en ríos, quebradas y lagunas, porque allí busca a su hijo.
- En México, su lamento más conocido es «¡Ay, mis hijos!».
Publicado el 2 de noviembre de 2026 · Por Brujo y Hechicero