Leyenda colombiana
La leyenda de la Muelona
- Edad: 7 a 11 años
- 6 min de lectura
- Valores: cumplir las promesas, responsabilidad, amor por la familia
- Colombia: Región andina: Antioquia, Tolima y Huila
Don Aníbal, un arriero de una vereda cafetera de Antioquia, le promete a su hija Salomé volver temprano del pueblo, pero se queda jugando cartas hasta la medianoche. En el camino de herradura se le aparece la Muelona, una mujer de pelo larguísimo que sonríe con unos dientes enormes, y lo salva el escapulario que Salomé le había escondido en el carriel.
En una vereda cafetera del suroeste de Antioquia, en una casa de corredor con barandas rojas y macetas de geranios, vivía Salomé con su mamá, Rubiela, su papá, Aníbal, y la abuela Eloísa. Don Aníbal era arriero. Todos los sábados bajaba al pueblo con sus dos mulas cargadas de bultos de café.
El problema era que, después de vender el café, se quedaba en la fonda de la plaza jugando cartas con los amigos y oyendo música hasta la madrugada. Los domingos dormía hasta el mediodía, y la cometa que le había prometido a Salomé seguía en un rincón, con los palitos amarrados y el papel sin pegar.
Un viernes, a la hora de la comida, Salomé se le sentó al lado.
—Papá, ¿mañana sí vuelve temprano? El domingo es el concurso de cometas de la escuela.
—Se lo prometo, mija. Antes de que oscurezca estoy aquí.
—Pues ojalá, Aníbal —dijo la abuela Eloísa—, porque por el camino de herradura anda la Muelona.
—Ay, mamá, esos son cuentos de espantos —contestó él, riéndose.
Esa noche, ya acostada, Salomé le preguntó a la abuela quién era la Muelona.
—Un espanto que sale de noche por los caminos solitarios —le contó la abuela—. Busca a los hombres que se quedan en la parranda y en el juego hasta tarde. Al principio parece una mujer muy bonita, de pelo larguísimo y ojos grandes. Pero cuando sonríe, muestra unos dientes enormes, como de caballo, y los hace sonar: clac, clac, clac. Dicen que lo único que respeta es el escapulario de la Virgen del Carmen.
Al otro día, mientras su papá cargaba las mulas, Salomé se quitó su escapulario y lo metió en el carriel de él sin que se diera cuenta.
En el pueblo, don Aníbal vendió el café antes del mediodía. Iba a devolverse, pero al pasar por la fonda los amigos lo llamaron.
—¡Una partidita, Aníbal, y se va!
Una partida se volvió dos, y dos se volvieron diez. El reloj de la iglesia dio las seis, después las nueve, después las once. Cuando por fin se acordó de la promesa, ya era medianoche.
Subió por el camino de herradura jalando las mulas. No había luna, solo grillos y el olor del cafetal mojado. En la curva de la quebrada vio a una mujer sentada en una piedra. Tenía un vestido blanco, unos ojos grandes que brillaban en la oscuridad y un pelo negro que le llegaba hasta la cintura.
—Buenas noches, don Aníbal —le dijo con voz dulce—. ¿Me acompaña un ratico? Me da miedo andar sola por aquí.
A él no se le ocurrió preguntarse cómo sabía su nombre. Las mulas, en cambio, resoplaron, echaron las orejas para atrás y no querían dar un paso. La mujer caminaba a su lado y se reía de todos sus chistes.
Entonces salió la luna. La mujer lo miró y sonrió. Tenía unos dientes enormes, largos y amarillentos, como los de un caballo, tantos que no le cabían en la boca. Clac, clac, clac, los hizo sonar, y soltó una risa que retumbó en toda la cañada.
Don Aníbal soltó el lazo de las mulas y echó a correr loma arriba. Detrás de él sonaba clac, clac, clac, cada vez más cerca. Se tropezó con una raíz, cayó de rodillas y el carriel se abrió. En la mano le quedó un escapulario de tela café con la Virgen del Carmen: el de Salomé.
Lo levantó y gritó:
—¡Déjeme quieto, que en mi casa me están esperando!
La Muelona se frenó en seco. Se tapó la boca con el pelo, como si no soportara ver el escapulario, fue echándose para atrás y se perdió en el guadual. Solo se oyó un último clac, muy lejos.
Don Aníbal llegó a la casa cuando cantaban los gallos, sin sombrero y con las rodillas llenas de barro. Las mulas ya estaban allá: se sabían el camino. La abuela lo esperaba en el corredor con una taza de aguapanela.
—Se le apareció, ¿cierto?
Él solo movió la cabeza.
Ese domingo no se acostó. Se sentó en el corredor con Salomé, prepararon engrudo, pegaron el papel de seda y le hicieron a la cometa una cola larga, roja y amarilla. Por la tarde, en la cancha de la escuela, la cometa subió tan alto que parecía un pájaro.
Cuando quiso devolverle el escapulario, Salomé le cerró la mano.
—Guárdelo usted, papá. Por si acaso.
Desde entonces, cada sábado, cuando en la fonda alguien le dice «una partidita más», don Aníbal se pone el sombrero y contesta:
—No, señores, que ese camino es muy oscuro y en mi casa me esperan.
Y siempre llega antes de que oscurezca.
Enseñanza de la leyenda
Las promesas que se le hacen a la familia se cumplen, y la noche es para estar en casa con los que nos esperan.
Inicio, nudo y desenlace de la leyenda de la Muelona
Inicio
Don Aníbal, arriero de una vereda cafetera de Antioquia, se queda todos los sábados en la fonda hasta la madrugada. Le promete a Salomé volver temprano para hacer la cometa, y ella, después de oír la leyenda, le esconde su escapulario en el carriel.
Nudo
Don Aníbal se queda jugando cartas hasta la medianoche y, en el camino de herradura, una mujer de pelo larguísimo le pide que la acompañe. Cuando sale la luna, ella sonríe con unos dientes enormes de caballo y lo persigue haciéndolos sonar.
Desenlace
Don Aníbal encuentra el escapulario de Salomé, lo levanta y la Muelona se pierde en el guadual. Al otro día termina la cometa con su hija y, desde entonces, siempre vuelve a casa antes de que oscurezca.
Personajes
- Salomé: Niña que quiere terminar su cometa con su papá y le esconde su escapulario en el carriel para protegerlo.
- Don Aníbal: Arriero que promete volver temprano del pueblo, pero se queda jugando cartas en la fonda hasta la medianoche.
- La abuela Eloísa: Abuela que conoce bien la leyenda de la Muelona y le advierte a su hijo que no ande de noche por el camino.
- La Muelona: Espanto de los caminos solitarios que parece una mujer bonita de pelo larguísimo, pero tiene unos dientes enormes como de caballo.
Preguntas de comprensión lectora
- literal¿Qué le prometió don Aníbal a Salomé antes de bajar al pueblo?
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Le prometió volver antes de que oscureciera, porque el domingo era el concurso de cometas de la escuela y la cometa seguía sin terminar.
- literal¿Cómo era la Muelona cuando se le apareció a don Aníbal en el camino?
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Parecía una mujer de vestido blanco, ojos grandes que brillaban en la oscuridad y pelo negro hasta la cintura. Cuando salió la luna y sonrió, mostró unos dientes enormes y amarillentos, como de caballo, que hacía sonar: clac, clac, clac.
- literal¿Qué hizo que la Muelona dejara de perseguir a don Aníbal?
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Don Aníbal se cayó, el carriel se abrió y encontró el escapulario de la Virgen del Carmen que Salomé le había escondido. Lo levantó, gritó que en su casa lo esperaban y la Muelona se tapó la boca y se perdió en el guadual.
- inferencial¿Por qué crees que las mulas no querían caminar al lado de la mujer de vestido blanco?
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Porque se dieron cuenta de que no era una mujer de verdad, sino un espanto. Los animales presintieron el peligro antes que don Aníbal, que estaba distraído con la conversación.
- inferencial¿Por qué Salomé le escondió el escapulario a su papá en el carriel?
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Porque la abuela le había contado que la Muelona respeta el escapulario de la Virgen del Carmen. Salomé tenía miedo de que su papá se quedara otra vez hasta tarde y quería protegerlo, aunque él no creyera en espantos.
- crítica¿Qué piensas de que don Aníbal no cumpliera su promesa? ¿Qué haces tú cuando prometes algo y se te hace difícil cumplirlo?
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Respuesta libre. Ayude al niño a ver que una promesa rota hace sentir mal a quien la espera, como a Salomé, y que siempre se puede reparar el error, como hizo don Aníbal al terminar la cometa. Conversen sobre promesas que sí se pueden cumplir y sobre la importancia de avisar si algo cambia.
Vocabulario
- arriero
- Persona que lleva mulas o caballos cargados de un lugar a otro, por caminos de montaña.
- fonda
- Tienda de pueblo o de camino donde la gente se reúne a comer, conversar y oír música.
- carriel
- Bolso de cuero con muchos bolsillos que llevan colgado los arrieros de Antioquia.
- camino de herradura
- Camino angosto de montaña, de tierra o piedra, por donde pasan las mulas y los caballos.
- escapulario
- Dos pedacitos de tela con una imagen religiosa, unidos por cintas, que algunas personas llevan colgados para sentirse protegidas.
- guadual
- Lugar donde crecen muchas guaduas, unas cañas muy altas y gruesas parecidas al bambú.
Actividad para después de leer
Datos curiosos sobre Muelona
- También se le conoce como la Colmillona, por el tamaño de sus dientes, que en muchos relatos se comparan con los de un caballo.
- En algunas versiones se dice que no molesta a los hombres que tienen en casa a la esposa esperando bebé o a un hijo recién nacido.
- En los pueblos de montaña se cuenta que los hombres se libran de ella si llevan un escapulario de la Virgen del Carmen o una imagen de San Isidro Labrador.
Publicado el 6 de noviembre de 2026 · Por Brujo y Hechicero