Saltar al contenido
Brujo y HechiceroLeyendas, mitos y cuentos de magia para niños

Cuento de historia

El primer vuelo del pequeño Da Vinci

  • Edad: 7 a 11 años
  • 6 min de lectura
  • Valores: curiosidad, perseverancia, aprender de los errores

Este cuento imagina la infancia de Leonardo da Vinci en Vinci, un pueblo de la Toscana donde pasaba horas mirando a un milano. Acompañado por su amigo Mateo, construye un pájaro de cañas que cae de pico y, después de observar mejor al ave, otro de papel que vuela atado a un hilo hasta que el viento lo enreda en un olivo. Leonardo descubre que cada error le enseña algo nuevo.

Preguntas
Niño con alas de tela y engranajes de madera vuela sobre un pueblo de tejados rojos al pie de una montaña rocosa, mientras la gente lo señala y aplaude desde abajo.

Hace más de quinientos años, en 1452, nació un niño en Vinci, un pueblito de la Toscana, en Italia, rodeado de colinas y olivos. Se llamaba Leonardo, y con el tiempo sería uno de los pintores e inventores más famosos de la historia. Nadie sabe con exactitud cómo fue su infancia, pero este cuento imagina un pedacito de ella.

A Leonardo le gustaba mirar. Podía pasar un buen rato observando una hormiga que cargaba una semilla o el agua del arroyo que se enroscaba entre las piedras. Pero lo que más le gustaba mirar eran los pájaros. Había un milano que todas las tardes daba vueltas sobre las colinas casi sin mover las alas. Inclinaba un poco la cola y subía sin esfuerzo, como si una mano invisible lo levantara.

—¿Cómo lo hace? —le preguntó un día a su amigo Mateo, que cuidaba las cabras de su familia en la ladera. Mateo se encogió de hombros y le dijo que era muy sencillo: el milano tenía alas y ellos no.

Esa respuesta no le bastaba a Leonardo. ¿Por qué unas veces el milano agitaba las alas y otras no? ¿Para qué le servía la cola? Esa noche, a la luz de una vela, dibujó en un papel todas las posiciones de las alas que recordaba y anotó sus preguntas. Al día siguiente encontró en el camino una pluma tan liviana que casi no pesaba. Entonces tuvo una idea: construiría un pájaro de cañas que pudiera subir al cielo.

Mateo le propuso algo más emocionante: amarrarse unas alas a los brazos y saltar desde el muro de la iglesia. Leonardo negó con la cabeza. Antes de intentar volar él mismo, tenía que entender cómo funcionaba el vuelo, y para eso le bastaba con un pájaro pequeño.

Durante una semana reunió cañas secas del río, hilo del costurero de su casa, retazos de tela y engrudo de harina y agua. Las cañas eran huecas por dentro, como el tallo de la pluma, y eso le pareció una buena señal. Con paciencia armó un pájaro del tamaño de un gato, con dos alas anchas y bien estiradas.

El día de la prueba subieron a una lomita detrás de los olivos. Leonardo corrió unos pasos y soltó el pájaro. No voló: cayó de pico como una piedra y una de sus alas se partió en dos. Mateo se rio tanto que tuvo que sentarse en el pasto.

Leonardo sintió que se le calentaban las orejas y tuvo ganas de volver a casa. Pero recogió los pedazos y los miró con atención. La tela se había empapado de engrudo y pesaba demasiado. Las alas estaban tiesas como tablas. Y a su pájaro le faltaba algo que el milano sí tenía: una cola.

—No se cayó porque sí —murmuró—. Se cayó por algo, y ese algo lo puedo aprender.

Durante varios días volvió a mirar al milano, pero esta vez se fijó en la cola. Cuando el ave quería girar, la inclinaba; cuando quería subir, la abría como un abanico. También descubrió que el milano no peleaba contra el viento, sino que se apoyaba en él, como quien se recuesta en una almohada.

Entonces construyó un segundo pájaro, mucho más liviano, con papel delgado, apenas una gota de engrudo en cada unión y una cola abierta. Además, le amarró al pecho un hilo largo, como a una cometa, para que el viento lo levantara. Mateo, que ya no se reía, le ayudó a enrollar el hilo en un palito.

La tarde del primer vuelo soplaba un viento fresco. Mateo sostuvo el pájaro de papel mientras Leonardo se alejaba con el hilo. A la señal, Mateo lo soltó, el viento lo tomó por debajo de las alas y el pájaro subió más alto que los olivos, más alto que el techo del molino. Unos campesinos que volvían del campo se detuvieron a señalarlo.

Pero el vuelo no fue perfecto. El pájaro se tambaleaba de un lado a otro, como si no supiera qué hacer con su cola. De pronto, una ráfaga lo hizo girar, el hilo se reventó y el pájaro bajó dando vueltas hasta enredarse en las ramas de un olivo.

—Se rompió otra vez —dijo Mateo, desanimado.

—Sí, pero voló —respondió Leonardo con los ojos brillantes—. Y ahora sé tres cosas nuevas: la cola era demasiado grande, el hilo era muy delgado y el viento de la tarde sopla más fuerte que el de la mañana.

Esa noche soñó que tenía unas alas enormes de madera y tela y que volaba sobre los tejados rojos de Vinci mientras la gente lo señalaba desde abajo. Al despertar, tomó su papel y empezó a dibujar el tercer pájaro.

Leonardo creció y se fue a Florencia a aprender a pintar. Se convirtió en un gran artista, pero nunca dejó de mirar a los pájaros. Llenó cuadernos con dibujos de alas, plumas y máquinas voladoras, y estudió con paciencia cómo vuelan las aves. Muchas de esas máquinas nunca se construyeron en su época, pero sus dibujos todavía nos asombran.

Quizás todo empezó así: con un niño que se hacía preguntas, un pájaro de cañas que cayó de pico y otro de papel que voló un ratito. Porque cada error, cuando se mira con curiosidad, también es una manera de aprender a volar.

Moraleja

Los errores, cuando se miran con curiosidad, también son una manera de aprender.

Inicio, nudo y desenlace del primer vuelo del pequeño Da Vinci

Inicio

En Vinci, un pueblo de la Toscana, el pequeño Leonardo pasa horas mirando a un milano que vuela casi sin mover las alas. No le basta con saber que el ave tiene alas: dibuja, se hace preguntas y decide construir un pájaro de cañas.

Nudo

En lugar de saltar con alas desde un muro, como le propone Mateo, Leonardo prueba con un pájaro pequeño, pero el primero cae de pico. Revisa los pedazos, observa cómo usa la cola el milano y construye uno de papel, más liviano y atado a un hilo como una cometa.

Desenlace

El pájaro de papel sube más alto que los olivos hasta que una ráfaga revienta el hilo y lo enreda en un árbol. Leonardo, feliz porque voló y porque aprendió tres cosas nuevas, empieza a dibujar el tercer pájaro; de grande llenará cuadernos con dibujos de alas y máquinas voladoras.

¿Cómo se identifican las partes de un cuento?

Personajes

  • Leonardo: Niño de Vinci que observa todo con atención y quiere entender cómo vuelan los pájaros.
  • Mateo: Amigo de Leonardo que cuida las cabras de su familia; al principio se ríe del invento, pero termina ayudando.
  • El milano: Ave que da vueltas sobre las colinas casi sin mover las alas y le enseña a Leonardo a fijarse en la cola y en el viento.

Preguntas de comprensión lectora

Nombre:Fecha:
  1. literal¿En qué pueblo y en qué año nació Leonardo?
    Ver respuesta

    En Vinci, un pueblito de la Toscana, en Italia, en 1452.

  2. literal¿Con qué materiales hizo Leonardo su primer pájaro?
    Ver respuesta

    Con cañas secas del río, hilo del costurero de su casa, retazos de tela y engrudo de harina y agua.

  3. literal¿Qué tres cosas nuevas aprendió Leonardo después del vuelo del pájaro de papel?
    Ver respuesta

    Que la cola era demasiado grande, que el hilo era muy delgado y que el viento de la tarde sopla más fuerte que el de la mañana.

  4. inferencial¿Por qué Leonardo no quiso amarrarse alas a los brazos y saltar desde el muro de la iglesia, como le proponía Mateo?
    Ver respuesta

    Porque antes de intentar volar él mismo quería entender cómo funcionaba el vuelo, y para eso era mejor probar con un pájaro pequeño. Saltar sin saber cómo vuela un ave habría sido peligroso.

  5. inferencial¿Por qué Leonardo estaba contento aunque su pájaro de papel terminó enredado en un olivo?
    Ver respuesta

    Porque el pájaro sí voló un rato y, al ver qué había fallado, Leonardo aprendió cosas nuevas para construir uno mejor.

  6. críticaLeonardo se equivocó dos veces y siguió intentándolo. ¿Qué haces tú cuando algo no te sale bien la primera vez?
    Ver respuesta

    Respuesta libre. Ayude al niño a recordar algo que aprendió después de varios intentos, como montar en bicicleta o escribir su nombre, y a ver los errores como pistas, igual que Leonardo cuando revisó los pedazos de su pájaro de cañas.

Vocabulario

milano
Ave de presa de alas largas que planea en el cielo dando vueltas.
ladera
Costado inclinado de una montaña o una colina.
costurero
Caja o canasta donde se guardan hilos, agujas y otras cosas para coser.
retazos
Pedazos sobrantes de tela.
engrudo
Pegante casero hecho con harina y agua.
ráfaga
Golpe de viento fuerte y corto.

Actividad para después de leer

Construyan juntos un pájaro de papel como el segundo de Leonardo: dos alas de papel delgado pegadas a un palito de madera, una cola abierta como un abanico y un hilo largo amarrado al frente. Pruébenlo en un lugar abierto y con viento, siempre desde el suelo, sin subirse a muros ni techos. Después de cada intento, el niño anota qué cambiaría, como hizo Leonardo, y vuelven a probar.
Dibuja aquí tu parte favorita de la historia.

Publicado el 5 de septiembre de 2025 · Actualizado el 2 de noviembre de 2026 · Por Brujo y Hechicero

Más historia y aventuras